En el mundo de la comunicación visual, el catálogo se desenvuelve en dos aspectos propios de su esencia: imagen y producto. El catálogo opera en el deseo de comprar del cliente, sin perder en ningún momento la imagen pública de la marca.
En su diseño específico, se trabaja sobre la colección que se va a enseñar, la difusión de la comunicación a realizar, el público objetivo y el posicionamiento de marca, entre otros aspectos. Sin obviar la dirección de arte de las fotografías y de la gráfica a utilizar, la maqueta con elección de materiales de impresión, estilo fotográfico a nivel de composición y luz y diseño gráfico.







